Por su parte, la segunda escala, que tiene una sobrecarga de 35%, se aplicará a los modelos que superen los 4.550.000 pesos.

PARÁMETROS DE CAMBIO

Los cambios que se aplican cada tres meses se basan en el Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM), que equivale al 11,64% correspondiente al trimestre octubre, noviembre y diciembre, y se extenderá ahora hasta fines de mayo.

Los cambios impactarán en el precio de los autos y seguramente las marcas ya están haciendo sus cálculos. Lo que viene sucediendo hasta el momento es que los modelos que quedan al límite se “topean”, es decir, se mantienen sin aumentos para no saltar la barrera, o bien se decide que rompan esa base y pasan a verse afectados por el primer nivel.

Vale recordar que hasta febrero, el impuesto se cobra a partir de unos $2.250.000 de valor al público. Por la forma de aplicación del tributo, una alícuota de 20% representa una suba del precio del 25% mientras que la de 35% dispara el precio en alrededor de 50 por ciento.

LOS AFECTADOS

En cuanto a los modelos afectados, en los últimos meses fueron varios los vehículos que fueron sufriendo el impacto del impuesto interno.

En su primera etapa quedaron alcanzados los modelos de alta gama y algunos del segmento tope de gama de las marcas masivas, pero con el tiempo, fueron vehículos del segmento medio y SUV los que empezaron a quedar bajo las pautas de esta medida.

Así es como algunas versiones del Toyota Corolla, uno de los sedanes más vendidos del país, tuvieron que ser modificadas. Luego pasó lo mismo con la SW4, la SUV grande producida en la Argentina.

En el caso de Ford, modelos como Territory y Kuga tienen que pagar el impuesto interno, y lo mismo pasa en Volkswagen con Tiguan.

A partir de marzo se volverán a dar las cartas, especialmente porque se sabe que los precios seguirán aumentando, más en aquellos modelos topeados que durante meses se mantuvieron en el mismo valor para no quedar bajo las garras del gravamen.

Un caso clave es la estrategia de Peugeot y Citroën, que suelen tener sus modelos de producción nacional, como el 408 y C4 Lounge, con un valor cercano al impuesto pero sin alcanzarlo para evitar que autos nacionales paguen ese gravamen. Quienes si ya tienen el impuesto son los SUV, tanto 3008 como 4008; o el nuevo C5 Aircross.

También en Chevrolet, con el Cruze producido en Alvear, provincia de Santa Fe, se mantienen los mismos cuidados. La idea es que no lo alcance el impuesto, y solo el aumento de la base aleja esos fantasmas.

Mientras tanto, Equinox y Trailblazer, los SUV de la casa más grandes, ya fueron afectados por este impuesto.

Luego, habrá que ver qué pasa con la nueva Volkswagen Taos, fabricada en la Argentina, que llegará al mercado este año; lo mismo que con la nueva Ford Bronco, que se lanzará en los próximos meses.